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domingo, 10 de febrero de 2019

Mi perro, mi familia. ¡No se diga más!


“Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida”. Anatole France.  


¡Cuán certera frase! Sinceramente se conoce un amor puro e incondicional cuando se vive con un animal. Lo descubrí una vez que decidir tener una mascota. ¡Que hermoso llegar a casa y recibir a tu perro con aquella felicidad de verte! Ese ser especial que se muere de ganas por estar a tu lado en cada momento e inclusive hasta en el baño.

Una mascota no conoce de resentimientos. Nunca te reprocha y hace de tu casa un lugar cálido y agradable. Y es que ese movimiento exhaustivo de su colita es lo que convierte esas cuatro paredes en tu hogar, un muy dulce hogar.

Para muchos este sentimiento es ilógico e inentendible, pues para ellos, una mascota es un animal doméstico y me resulta gracioso porque lo sentí. Así que nunca digas “De esta agua no beberé”. Antes de hacerme responsable de mi primera hija (si, para mi es una hija), miraba con cierto recelo ese amor incondicional. Lo veía exagerado, no me nacía, no lo conocía. Mas sin embargo, siempre tuve un profundo respeto a los animales, por cualquier especie. Y mi posición era totalmente en contra del maltrato animal.

Y es que cuando un animal entra en tu vida y se adueña de tu corazón, tu interior cambia de forma radical. Te mueve esa fibra sentimental, se hace parte indispensable de tu vida y empieza a formar parte de tu familia. Y es que para ser familia no hace falta ser de la misma especie, ni tener la misma sangre.

Te llena de satisfacción y gratitud ver cuando tu dedicación y responsabilidad para con esa mascota, se ve reflejada en la ternura de sus miradas hacia ti. Te haces parte de su manada, eres su protector y viceversa.

Que rico verlos saltar emocionados cuando salen a pasear. Adoro cuando se ponen de pie y apoyan sus patitas en tu cuerpo, te miran fijo y esperan tus caricias. Son criaturas tan nobles e inteligentes. Pueden apreciar cuando estas feliz o tienes un mal día, y aunque no me agrade tanto cuando me lamen sé que es su manera de amar, de mimar y acompañarte en tu dificultades y alegrías.

Por eso y mil motivos más, les dedico este portal.